
En el marco de la implementación del Plan Pastoral 2026-2028 recientemente presentado por la Diócesis San Juan Bautista, la Parroquia Jesús Obrero comenzó con la celebración del Cenáculo de Vida, instancia comunitaria inserta en la línea pastoral Reencuentro con Cristo, cuyo eje central aborda la vida como vocación y respuesta al amor.
La jornada congregó a integrantes de los distintos sectores parroquiales, coordinadores y agentes pastorales, quienes participaron de un espacio especialmente diseñado para compartir y profundizar comunitariamente lo aprendido en la etapa formativa del nuevo Plan Pastoral, fortaleciendo al mismo tiempo los lazos fraternos entre quienes animan la vida de la Iglesia local.
Más que una reunión expositiva, el Cenáculo se vivió como una experiencia de encuentro, donde cada persona pudo reconocer que también el otro habla de Dios desde su historia, su proceso personal y su experiencia de fe. La metodología propició pequeños grupos de diálogo, escucha y reflexión generando un ambiente de confianza para compartir vivencias profundas.
Durante el encuentro se desarrollaron tres momentos de reflexión centrados en la vocación humana al amor, las heridas interiores y el camino del perdón como fuente de libertad y plenitud. Cada etapa estuvo acompañada por preguntas personales y comunitarias que ayudaron a interiorizar los contenidos trabajados previamente en la formación pastoral.
Asimismo, la comunidad vivió momentos intensos de oración, lectura bíblica y adoración eucarística, poniendo a Cristo al centro del caminar pastoral. La jornada concluyó con un ambiente de gratitud y esperanza, renovando el compromiso de seguir construyendo comunidades vivas y fraternas.
Desde la Parroquia Jesús Obrero valoraron esta experiencia como una oportunidad concreta para crecer en comunión, fortalecer vínculos y descubrir la presencia de Dios en el testimonio de los hermanos.
El itinerario del Cenáculo de Vida continuará realizándose en las distintas comunidades parroquiales de la diócesis durante las próximas semanas, extendiéndose durante el mes mayo, como parte del proceso pastoral que busca renovar la vida eclesial desde el encuentro personal y comunitario con Jesucristo.