
Con una solemne Eucaristía en la Catedral San Juan Bautista, presidida por el obispo de la Diócesis San Juan Bautista de Calama, Mons. Tomás Carrasco Cortés, y concelebrada por sacerdotes de distintas comunidades se celebró la solemnidad de Corpus Christi, una de las ceremonias más importantes del calendario litúrgico católico, que recuerda la presencia real de Jesucristo en el sacramento de la Eucaristía.
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La celebración que congregó a diáconos, religiosas, agentes pastorales y numerosos fieles que se dieron cita para rendir culto a Jesús Sacramentado se desarrolló simultáneamente en las parroquias y comunidades de los poblados del Alto Loa y Atacama La Grande, permitiendo que los fieles de todo el territorio diocesano participaran de esta significativa manifestación pública de fe.
Durante su homilía, Mons. Carrasco invitó a los presentes a profundizar en el misterio eucarístico, recordando que la solemnidad de Corpus Christi no consiste solamente en conmemorar una tradición, sino en adorar a Cristo vivo y presente en la Eucaristía.
“Nos hemos reunido para adorar a una persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad, Cristo en la Eucaristía. Queremos renovar nuestra fe en este gran regalo que Él nos ha dejado: su presencia”, expresó.
El obispo destacó que la Eucaristía es alimento para el camino de la vida y fortaleza en medio de las dificultades, señalando que “Cristo aparece, está, camina con nosotros y nos ofrece un alimento mucho más que el maná; Él mismo viene a ofrecerse como alimento”.
Asimismo, recordó que la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento es una realidad viva para los creyentes. “Cuando entramos al templo donde está reservado el Santísimo Sacramento, no estamos ante una cosa sagrada; estamos ante una persona viva. Cristo está vivo, de verdad”, afirmó.
Mons. Carrasco también subrayó que la Eucaristía construye la comunión entre los creyentes y fortalece la fraternidad. “La comunión con Cristo necesariamente genera comunión entre nosotros. No podemos acercarnos al altar y permanecer indiferentes ante las necesidades de nuestros hermanos”, indicó.
En otro momento de su mensaje, llamó a los fieles a redescubrir el valor de la adoración eucarística y a volver a enamorarse de Cristo. “Pidamos la gracia de volver a enamorarnos de Jesús, que todos los que estamos en este templo salgamos enamorados de Cristo Eucarístico”, señaló.
Al término de la misa, la comunidad salió en procesión junto al Santísimo Sacramento por los alrededores de la Plaza 23 de Marzo. Durante el recorrido se dispusieron cuatro estaciones de oración, donde se elevaron plegarias por la Iglesia, la comunidad, las familias y las diversas necesidades que afectan a la sociedad actual.
La celebración concluyó con la bendición solemne del Santísimo Sacramento, dejando en los participantes un renovado compromiso de vivir la fe desde la Eucaristía y de convertirse en instrumentos de unidad, reconciliación y esperanza en medio de la sociedad.