
Con una masiva participación de fieles, religiosas, agentes pastorales y representantes de las distintas comunidades que conforman la jurisdicción parroquial, la Parroquia Jesús Obrero celebró un nuevo aniversario de vida pastoral con una solemne Eucaristía presidida por el obispo de la Diócesis San Juan Bautista de Calama, monseñor Tomás Carrasco Cortés, y concelebrada por el párroco, presbítero Nicolás Sosa.
La celebración fue una oportunidad para agradecer el camino recorrido por esta comunidad que, a lo largo de los años, ha consolidado una intensa vida pastoral y un fuerte espíritu de comunión, inspirado en el ejemplo de Jesús Obrero.







Durante su homilía, el obispo destacó que la identidad de la parroquia nace de la presencia permanente de Cristo en medio de su pueblo. «Ustedes son los afortunados de tener todos los días fiesta, porque todos los días se celebra a Jesús Obrero», expresó al inicio de su reflexión.
Monseñor Carrasco invitó a la comunidad a comprender la parroquia como una gran familia unida por la acción de Dios. «Lo que hace distinta a una parroquia es abrir la puerta de la vida para que Jesús entre en ella. Cuando Cristo se sube a nuestra barca, aunque existan dificultades, Él nos dice: no tengan miedo», señaló.
El pastor diocesano agregó que esa presencia del Señor fortalece a la comunidad para enfrentar los desafíos cotidianos y construir una auténtica familia cristiana, donde cada persona aporte con sus dones al crecimiento de la Iglesia.
Al profundizar en la figura de Jesús Obrero, recordó que el trabajo adquiere su verdadero sentido cuando nace del amor y se transforma en un camino de santificación. Citando a san Alberto Hurtado, afirmó que «el trabajo ordinario hecho con amor se transforma en extraordinario», invitando a vivir el Evangelio desde el testimonio cotidiano, más que únicamente con las palabras.
Asimismo, llamó a los fieles a evangelizar con gestos concretos de cercanía, servicio y fraternidad, convencidos de que Cristo continúa trabajando hoy en medio de su pueblo y acompañando la vida de cada trabajador y de cada familia.
Al finalizar la celebración, el padre Nicolás Sosa agradeció la presencia del obispo y de toda la comunidad que se congregó para dar gracias a Dios por un nuevo aniversario parroquial. En la ocasión, destacó el compromiso de quienes han sostenido la misión evangelizadora a través de los años y expresó su gratitud por el servicio silencioso y constante de tantos agentes pastorales.
En el marco de la celebración también se rindió un especial homenaje al matrimonio Soto Calderón, quienes el pasado 24 de junio recibieron la Medalla Espíritu de San Juan Bautista, además de entregar reconocimientos a los agentes pastorales nominados por los distintos sectores parroquiales, valorando su ejemplo de dedicación, perseverancia y amor por la Iglesia.
La jornada concluyó con un fraterno compartir comunitario, reafirmando el sello familiar que caracteriza a la Parroquia Jesús Obrero, donde la celebración de la fe continúa alrededor del altar, pero también en la mesa compartida, fortaleciendo los lazos de unidad entre quienes forman parte de esta comunidad eclesial.