

Con la presencia de autoridades civiles regionales, provinciales y comunales, representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, invitados especiales y fieles, este 17 de septiembre se celebró en la Catedral San Juan Bautista de Calama el tradicional Te Deum de Fiestas Patrias.
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La celebración religiosa fue presidida por el obispo de la Diócesis San Juan Bautista de Calama, monseñor Tomás Carrasco Cortés, junto al clero diocesano, en una jornada marcada por la oración y la acción de gracias por Chile, su historia y sus habitantes.
Durante su mensaje, el pastor de la Iglesia Católica en Calama invitó a los presentes a reflexionar sobre la responsabilidad que cada persona tiene en la construcción del país, tomando como referencia el llamado del profeta Miqueas a “practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente con Dios”.
“Cada persona tiene una responsabilidad particular en la sociedad. Nadie ha sido creado para la nada”, señaló el obispo, quien planteó que quienes ejercen responsabilidades públicas o religiosas tienen una misión que va más allá de una función administrativa y que está vinculada al servicio y al bien común.
En esa línea, monseñor Carrasco sostuvo que la fe no debe quedar limitada al ámbito privado, sino que debe expresarse en la vida cotidiana, en la familia, el trabajo, las relaciones sociales y también en las decisiones que se adoptan en el ámbito público. “Ser cristiano significa dejar que el Evangelio transforme nuestra manera de mirar, de decidir, de relacionarnos con los demás”, expresó.
Otro de los aspectos abordados en su mensaje fue el ejercicio de la autoridad. A partir del Evangelio, el obispo recordó que “el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor”, planteando que la autoridad no debe medirse por el poder, el cargo o los reconocimientos, sino por el bien que se es capaz de realizar.
“¿Cómo se mide entonces una verdadera autoridad? Se mide por el bien que se es capaz de hacer”, afirmó, llamando a escuchar especialmente a quienes no tienen voz, preocuparse por las familias, generar oportunidades para los jóvenes, cuidar a niños y adultos mayores y proteger la dignidad de cada persona.
El obispo también llamó a las autoridades a buscar sabiduría para el ejercicio de sus responsabilidades, invitándolas a recurrir a la oración como fuente de discernimiento. “No temas doblar las rodillas para pedirle la sabiduría a Dios”, manifestó durante su intervención.
En otro momento, monseñor Carrasco subrayó que la construcción de Chile no corresponde exclusivamente a quienes ejercen cargos de autoridad. Según expresó, la patria se construye diariamente desde la familia, el estudio, el trabajo, la actividad empresarial, el cumplimiento de las leyes y la preocupación por quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
El mensaje también tuvo una referencia particular a Calama y su diversidad cultural. El obispo destacó la identidad de la comuna y sostuvo que sus diferencias culturales pueden constituir un elemento de unidad para continuar construyendo la ciudad.
Durante la celebración, además, monseñor Carrasco reconoció la trayectoria del padre Enrique Olivé, sacerdote español que lleva 63 años en Calama y que este año cumple 65 años de sacerdocio. El obispo valoró su aporte a la historia de la ciudad y destacó que, a su llegada, Calama contaba con la actual Catedral como uno de sus principales templos.
Al concluir su mensaje, el obispo Tomás Carrasco llamó a continuar trabajando por un país donde se respete la dignidad de cada persona y donde todos asuman la responsabilidad que les corresponde en la sociedad.
“Que estas palabras no sean solamente escuchadas hoy, que puedan convertirse en un programa de vida y de servicio”, expresó, antes de pedir la bendición para Chile, la región, la provincia, las comunidades y las autoridades, y encomendar al país a Nuestra Señora del Carmen, Reina y Madre de Chile.