

Del 1 al 3 de septiembre de 2026, en la ciudad de Cochabamba, Bolivia, se desarrolla el Décimo Encuentro de Obispos de la Triple Frontera, instancia que reúne a obispos y representantes pastorales de diócesis de Chile, Perú y Bolivia para analizar la realidad migratoria y fortalecer una respuesta pastoral coordinada frente a los desafíos que enfrentan las personas en movilidad humana.

En esta importante instancia participa una delegación de la Diócesis San Juan Bautista de Calama, encabezada por su obispo, Mons. Tomás Carrasco Cortés, e integrada además por el vicario de Pastoral Social Cáritas, Pbro. David Vargas, y la encargada de la Pastoral de Movilidad Humana, religiosa Rosemary Ayala, de la Congregación Misioneras Cruzadas de la Iglesia.
La participación de la Iglesia de Calama adquiere especial relevancia debido a la realidad fronteriza de la Provincia de El Loa y a la experiencia que la diócesis ha desarrollado en el acompañamiento pastoral y social de personas y familias en situación de movilidad humana.
El encuentro lleva por lema “Muros que separan, fe que une: Respuesta pastoral para los nuevos desafíos de integración en la Triple Frontera”, y busca generar espacios de diálogo, comunión y coordinación entre las Iglesias que desarrollan su misión pastoral en este amplio territorio fronterizo.
Estas reuniones de los obispos de las diócesis fronterizas de Chile, Perú y Bolivia surgieron como una respuesta conjunta a las distintas situaciones que afectan a las personas en movilidad humana. En esta nueva versión, la reflexión se desarrolla en un escenario marcado por el incremento de la xenofobia, el endurecimiento de los controles fronterizos, el cierre temporal de pasos y el aumento de las exigencias burocráticas y legales para quienes necesitan desplazarse entre los países.
Ante esta realidad, la Iglesia Católica reafirma su compromiso de ser un espacio de acogida y servicio, buscando constituirse en “refugio, voz e instrumento de caridad” para quienes migran en búsqueda de mejores condiciones de vida.
Durante las jornadas de trabajo, la delegación de la Diócesis de Calama participa junto a representantes de las distintas jurisdicciones eclesiales en el análisis de las causas y repercusiones sociales de la actual realidad migratoria.
Uno de los objetivos centrales es articular acciones pastorales coordinadas que permitan responder a las situaciones de vulnerabilidad que enfrentan las personas en tránsito, promoviendo el respeto irrestricto de sus derechos humanos y generando caminos de integración y fraternidad que trasciendan las fronteras nacionales.
En este contexto, los participantes conocen distintos antecedentes sobre la situación de los derechos humanos en el corredor transfronterizo altiplánico, además de información relacionada con la migración forzada, la trata y el tráfico de personas, presentada por organismos especializados.
También se aborda el contexto de la migración latinoamericana y las realidades específicas de las zonas fronterizas, junto con el trabajo que desarrollan los equipos pastorales de los tres países.
La participación del Pbro. David Vargas, desde su responsabilidad en la Pastoral Social Cáritas de la Diócesis de Calama, permite incorporar a la reflexión la dimensión social y caritativa del acompañamiento a las personas y familias que viven situaciones de vulnerabilidad asociadas a la movilidad humana.
A ello se suma la experiencia de la religiosa Rosemary Ayala, encargada de la Pastoral de Movilidad Humana de la diócesis y miembro de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, quien aporta desde el trabajo pastoral directo con las personas migrantes y las comunidades que las acogen.
Otro de los momentos centrales del encuentro corresponde a la etapa de iluminación teológico-pastoral, en la que los participantes ponen en diálogo la realidad observada con la misión de la Iglesia frente a la movilidad humana.
El trabajo se desarrolla bajo el enfoque “Acoger, proteger, promover e integrar”, promoviendo una mirada pastoral que permita responder de manera integral a las necesidades de quienes se encuentran en situación de movilidad.
También se comparten experiencias de acompañamiento desarrolladas en las Casas del Migrante de Bolivia y el trabajo de los Misioneros Scalabrinianos, generando un espacio para reflexionar sobre la importancia de una acogida digna y humanitaria.
El encuentro contempla finalmente una etapa denominada “Actuar”, orientada a traducir las reflexiones y experiencias compartidas en acciones concretas.
En este proceso, las diócesis participantes trabajan en la elaboración de un Plan de Coordinación Trinacional, que será presentado y revisado en plenaria con el propósito de alcanzar acuerdos comunes y fortalecer el trabajo pastoral conjunto entre las Iglesias de Chile, Perú y Bolivia.