

Con una celebración eucarística en la Catedral San Juan Bautista, la Diócesis de San Juan Bautista de Calama conmemoró el Día de la Solidaridad, jornada que recuerda el legado de San Alberto Hurtado y que invita a la comunidad cristiana a transformar la fe en acciones concretas de servicio y preocupación por quienes más lo necesitan.
Ver Galeria https://galerias.iglesia.cl/galeria.php?url=Gale_6a8714cfb3eb5
La Eucaristía fue presidida por el obispo de Calama, Monseñor Tomás Carrasco Cortés, y concelebrada por el Vicario de Pastoral Social, Pbro. David Vargas. La celebración reunió a representantes de Pastoral Social Caritas, Hogar de Cristo y de las diversas iniciativas de acción social que ambas instituciones impulsan en la Provincia de El Loa, entre ellas Casa Esperanza, los hogares de personas mayores, Movilidad Humana, Carrete con Cristo y otras obras de acompañamiento y apoyo a personas y familias en situación de vulnerabilidad.
Durante su homilía, Monseñor Tomás Carrasco invitó a vivir esta fecha no como una conmemoración aislada, sino como una oportunidad para revisar la propia fe y preguntarse por el lugar que ocupa el hermano, especialmente aquel que atraviesa mayores necesidades.
Manifestó que la solidaridad forma parte esencial de la vida cristiana y que no puede separarse del amor a Dios y al prójimo. “No se trata de una fecha anclada en el calendario, sino de algo que forma parte de nuestro corazón cristiano, del corazón del Evangelio”, expresó.
El obispo destacó especialmente el mensaje del apóstol Santiago, quien enseña que la fe debe traducirse en obras concretas. “Nada sirve tener fe si esta no se traduce en gestos concretos de amor”, manifestó, subrayando que acompañar al que tiene hambre, al enfermo, al adulto mayor, al migrante o a quien se encuentra solo constituye una expresión auténtica de la fe.
Monseñor Carrasco profundizó además en el sentido cristiano de la solidaridad a partir del Evangelio de Mateo, donde Cristo se identifica con quienes sufren. “No se trata solamente de ayudar al que lo necesita, sino de reconocer en él la presencia de Cristo”, afirmó, destacando que un plato de comida, una visita, un abrigo, un techo o una palabra de consuelo pueden convertirse en un verdadero encuentro con el Señor.
En esa línea, sostuvo que la solidaridad cristiana se diferencia de una acción meramente filantrópica, porque nace del amor a Cristo y del reconocimiento de su presencia en el hermano que necesita ayuda.
Por su parte, el Pbro. David Vargas agradeció la presencia del obispo y el compromiso de quienes diariamente trabajan por la solidaridad en la Provincia de El Loa. Destacó especialmente a quienes acompañan a adultos mayores, enfermos, familias vulnerables, personas en situación de calle y migrantes.
El sacerdote valoró también a quienes, muchas veces de manera silenciosa y más allá de sus responsabilidades laborales, entregan parte importante de su tiempo al servicio de los demás. “Hay tantos hombres y mujeres que están más allá de su tiempo”, señaló, poniendo en relieve la labor de voluntarios y colaboradores que hacen posible que la solidaridad se traduzca en acciones permanentes.
Asimismo, agradeció a Monseñor Tomás Carrasco por impulsar que la caridad sea entendida como una forma concreta de vivir el Evangelio y por acompañar las distintas iniciativas de la Pastoral Social y del Hogar de Cristo.
Al finalizar la celebración, integrantes de estas instituciones y comunidades aprovecharon la ocasión para felicitar a Monseñor Tomás Carrasco por sus tres años de ministerio episcopal como pastor de la Iglesia de Calama, reconociendo su permanente acompañamiento y respaldo a las obras sociales de la diócesis.